FERROCARRILES DEL ECUADOR EN EXTINCIÓN.
Historia. Trascurría el segundo período de una nefasta época conservadora, y católica por obligación en el Ecuador. El promotor de la constitución apodada la "Carta Negra" inició por mandato, mas no por bien común, la construcción del ferrocarril ecuatoriano en 1861. Paralizado y sin avances sustanciales, la locomotora vio la luz al final del túnel en 1899 con la llegada del liberal Eloy Alfaro quien reinició las obras del ferrocarril hasta llegar a los andes, y ver desde arriba los abismos de la Nariz del Diablo, en Chimborazo. Este personaje, no solo pensó en la posibilidad de tener un Estado laico, más igualitario y con derechos individuales. Desde un costado más a la izquierda, esta época aceleró la construcción y culminación de esta gran obra de comunicación y unidad entre dos mundos cercanos y lejanos, el "viejo luchador" unió la Costa con la Sierra.
La construcción del tren costó la vida de cientos de trabajadores (a manos de contratistas norteamericanos) seres que cristalizaron un medio de desarrollo importante para el Ecuador de esa época. El ferrocarril más difícil del mundo fue utilizado para el transporte de mercancías y personas hasta convertirse en un atractivo turístico que revivió gracias al presidente Rafael Correa en 2010. La rehabilitación del ferrocarril constituyó un medio para el desarrollo de cientos de habitantes de las provincias por las que recorrió el tren, promover el turismo local e internacional y aún más importante, rescatar parte de nuestra historia e identidad.
Hoy, en medio de una tenebrosa y cruel vuelta al neoliberalismo, el tren de las montañas es aniquilado, dejando con este acto cientos de desempleados en un país víctima del odio de las viejas élites políticas conservadoras y de derecha. El obstáculo más grande ya no es la gran Nariz del Diablo o la vía en zig-zag. Hoy, la vertiginosa bajada del tren son las medidas que tomó el gobierno de Lenín Moreno de eliminar la Empresa Pública Ferrocarriles del Ecuador y entregarla a manos privadas. La noción de lo "público" no es comprendida para aquellos que creen que la búsqueda de rentabilidad social o ganancias no deben eliminar los bienes y la consolidación del patrimonio público, de todas y todos.
El tren inaugurado por Eloy Alfaro y rehabilitado por Rafael Correa, hoy es asesinado por Moreno. El sonido del tren que poco recuerda mi infancia y que volvió a mi cabeza en la última década en dirección correcta de las rielas se diluyen y se escapan. La locomotora arrastra sombras y un humo que aún en medio de la nostalgia y la ira, permanecerá vivo tanto como mis años duren.
