LAS GANAS DE ESCRIBIR DE UNA UNIVERSITARIA.

25.07.2014

Son las 2 de la tarde. Se acerca con su silla de ruedas al aula 106 en la Facultad de Filosofía. Para ingresar se dirige hasta la parte trasera de la Facultad por donde el asfalto hace rodar su silla sin problema. Hay mucha gente en el camino, inclina y eleva la cabeza, siempre con una leve sonrisa como intentando conquistar a los que por ahí transitan. En su interior parece que les desea un buen día y les agradece, aunque ni siquiera le ofrezcan una mirada; eso no le importa, ni siquiera a Rosa, su madre y guía en su trayectoria y jornada estudiantil habitual; autos, asfalto deteriorado o personas, Rosa siempre la conducía esquivando cualquier obstáculo para dejarla en el lugar donde ella anhelaba escribir, en la Universidad.

Se llama Patricia Ramón, tiene 19 años y estudia en segundo año de literatura española. Esta universitaria tiene una característica añadida, es una mujer excepcional a la que le gusta leer y escribir pero sobretodo pintar, ese instante perfecto donde Patricia dice que puede ilustrar lo que no puede hacer; como caminar en el campo, montar a caballo, ir mas allá.

Al ingresar a su aula saluda con dos amigas, mientras que Rosa alista su mesa especial ubicada en la primera fila. Coloca sus libros en el compartimiento de la derecha, y un cuaderno morado en la parte frontal para que Patricia plasme su talento. Luego le da de beber un poco de agua. Minutos después ingresa su profesora, muy atenta escucha sus primeras palabras. Ahora Pachi, como así la conocen, cambia la hoja de su cuaderno con su mejilla derecha y alcanza el esfero asentado en su mesa con la ayuda de su boca; debido a unadiscapacidad física que le impide el movimiento normal de sus manos y piernas. Pero escribe, y asegura que aunque a la gente se le hace raro ver a alguien con una discapacidad que estudie en su Facultad, aun así lleva una vida lo más normal posible además dice que estudia para que la admiren, para superarse y para que no le tengan lastima. Un gran reto según confiesa Patricia es cuando necesita algo de su mochila y nadie la ayuda pero se resiste a pedirlo y todo porque no le gusta, quiere ser independiente. ¡Soy inteligente y linda como para quedarme en casa! Pero no le interesa buscar novio.

Durante su clase, siempre se mantiene sonriente, su cara tiene rasgos marcados, una nariz ancha, ojos grandes. El día que la conocí llevaba un suéter negro, un jean azul y unos zapatos de cuero, sus uñas no estaban pintadas y en la cintura llevaba una pequeña cartera donde guarda sus monedas y su celular.

Su jornada transcurría normal. Todo era cuestión de esperar mientras la inesperada lluvia caía en el lugar. Al finalizar sus clases, 6 pm, Patricia sale de su aula empujada por uno de sus compañeros. Cuando Rosa aparece decide llamar a su esposo. Madre e hija acostumbran a dirigirse hasta su casa, como dicen "caminando", pero esta vez la lluvia no las dejaba.

Gonzalo, su padre, las esperaba en su camioneta doble cabina al interior de la Universidad. Saludan. La excepcional estudiante deja su silla y es cargada por su madre hasta el asiento delantero de la camioneta mientras Gonzalo enfunda la silla de ruedas con un plástico negro para protegerla de la lluvia.

Patricia prefiere ir a su casa para conversar más tranquilos. Silenciosa, y con la camioneta en marcha escucha atenta hablar a sus padres del pesado tráfico de la hora.

Al llegar, Rosa carga a su hija para ingresar hasta su hogar. Una pecera en la entrada da la bienvenida. Vive en el primer piso de una casita sencilla del barrio "El Herrero". Tiene dos hermanas y un hermano. Al llegar, Alejandra, su hermana de 16 años, sale a recibirla inmediatamente, su madre se retira a una reunión catequista de su parroquia y Juan va al trabajo; una tienda de abarrotes en la misma casa.

En su hogar todo esta ordenado, una gran mesa llena de libros, espátulas y pinturas ocupan la mayor parte de su sala. Patricia comparte la habitación con sus hermanas, junto a la cocina y al dormitorio de sus padres. Cuenta que esta leyendo el libro "Escribir en la Universidad", regalado como recuerdo de su profesor favorito cuando ingreso a la Universidad por primera ves. En su mesa especial reposa un diccionario bilingüe, la noche anterior tenia un deber de ingles, pues para Patricia nada es suficiente, ahora esta estudiando ingles y alemán como para ser más en la vida. Sobre la mesa también yace un cuadro, aquel retrato figura un nacimiento, una estrella, una flor y unos indígenas dando el toque de su identidad cultural y religiosa. Con su boca y con la técnica de la espátula pinta con oleo desde los nueve años, cada cuadro esta en su imaginación. Pero se especializa en la fantasía y en la religión, en la pared de su casa cuelgan varios cuadros navideños, dice que en diciembre concursó en una muestra de pintura, ella ganó. Se aferra a la pintura y a la lectura con una frase "ser diferente no está mal y mirar los problemas desde otro ángulo es la solución". Mientras que suspira y balancea su silla cuando Alejandra se acerca para llevar hasta su boca una taza de café.

Nunca abandona su sonrisa y su meta, dice, es estudiar, graduarse, sacar un posgrado y ser una excelente pintora. No se desespera por un hombre, es muy joven, aclara. Cuando son casi las 9:00, Patricia decide descansar. Su multifacética vida la esperaba al siguiente día. Antes de despedirse, con una gran sonrisa lanza un mensaje: No nos quedemos en la mediocridad, no nos quedemos con poco, no seamos conformistas.

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